Guía rápida para acompañar a tu hijo/a en su mundo emocional:

Los niños/as entre 2 y 8 años aún están aprendiendo a reconocer y expresar lo que sienten. Aquí tienes algunas claves para acompañarlos con respeto y empatía:

  • Las emociones no son el problema.
  • 
Llorar, enfadarse o frustrarse es normal. Ayúdalos a vivir la emoción, no a reprimirla.
  • Dale nombre a lo que siente
, ya que otorgar palabras a las emociones ayuda a entenderlas: “Veo que estás triste porque se rompió tu juguete.”
  • No minimices lo que siente
  • Evita frases como “no es para tanto” o “no llores”. Valida lo que está viviendo.
  • Enséñale a calmarse, no a callarse
. Acompaña sin regañar. Propón técnicas sencillas: respiraciones, abrazos, contar hasta cinco.
  • Tu calma regula la suya. 
Si tú te alteras, su emoción crecerá. Tu serenidad es su ancla.
  • Cada emoción trae un mensaje
. Enseña que sentir miedo, tristeza o rabia es parte de ser humano. No hay emociones “malas”.
  • Anticípate cuando puedas. 
Si sabes que algo puede generar frustración, prepáralo con palabras simples.
  • El ejemplo enseña más que las palabras. 
Gestiona tus propias emociones con respeto y él/ella aprenderá observándote.

Recuerda: Lo que no se expresa con palabras, se expresa con conducta.

Ayúdale a traducir lo que siente.

Guía rápida para acompañar a tu hijo/a en su mundo emocional:

Los niños/as entre 2 y 8 años aún están aprendiendo a reconocer y expresar lo que sienten. Aquí tienes algunas claves para acompañarlos con respeto y empatía:

  • Las emociones no son el problema.
  • 
Llorar, enfadarse o frustrarse es normal. Ayúdalos a vivir la emoción, no a reprimirla.
  • Dale nombre a lo que siente
, ya que otorgar palabras a las emociones ayuda a entenderlas: “Veo que estás triste porque se rompió tu juguete.”
  • No minimices lo que siente
  • Evita frases como “no es para tanto” o “no llores”. Valida lo que está viviendo.
  • Enséñale a calmarse, no a callarse
. Acompaña sin regañar. Propón técnicas sencillas: respiraciones, abrazos, contar hasta cinco.
  • Tu calma regula la suya. 
Si tú te alteras, su emoción crecerá. Tu serenidad es su ancla.
  • Cada emoción trae un mensaje
. Enseña que sentir miedo, tristeza o rabia es parte de ser humano. No hay emociones “malas”.
  • Anticípate cuando puedas. 
Si sabes que algo puede generar frustración, prepáralo con palabras simples.
  • El ejemplo enseña más que las palabras. 
Gestiona tus propias emociones con respeto y él/ella aprenderá observándote.

Recuerda: Lo que no se expresa con palabras, se expresa con conducta.

Ayúdale a traducir lo que siente.