Guía rápida para conectar emocionalmente con nuestros/as hijos/as

1. Escucha a tu hijo/a con atención plena
Es muy importante escuchar a los niños/as, no solo lo que dicen, sino también sus emociones y comportamientos. Los niños/as no siempre pueden expresar lo que sienten de manera verbal, por lo que escuchar activamente es esencial.

Ejemplo práctico: Si tu hijo/a está gritando o haciendo una rabieta, en lugar de corregirlo inmediatamente, intenta hacer contacto visual, ponerte a su altura y decir algo como:
«Sé que te sientes muy molesto/a, cuéntame qué ha pasado.»

2. El comportamiento de los niños/as no es algo personal contra los padres/madres: es una señal de necesidad.
Los niños/as no se comportan mal para molestar a los padres/madres. El comportamiento “problemático” suele ser una señal de que algo está ocurriendo dentro de ellos/as. Puede ser una necesidad emocional no satisfecha o simplemente una forma de expresar frustración.

Ejemplo práctico: Si tu hijo/a se niega a ir a la cama, en lugar de regañarlo por «desobedecer», intenta comprender por qué podría estar temeroso/a o necesitar más cariño antes de dormir.
Consejo: «Vamos a abrazarnos un ratito más antes de dormir, sé que estás cansado pero necesitas sentirte seguro.»

3. Evita las discusiones, fomenta el diálogo
Las discusiones entre padre/madres s e hijos/as son, muchas veces, el resultado de no estar escuchando lo suficiente o de no estar en la misma sintonía. A veces los niños/a no se “portan mal” por voluntad propia, sino porque necesitan entender las expectativas y sentir que sus emociones son respetadas.

Ejemplo práctico: En lugar de discutir por qué tu hijo/a no quiere hacer algo, opta por una conversación calmada en la que expliques de manera sencilla el motivo y busques su cooperación sin imponerlo.
«Sé que no te gusta ir al cole, pero es importante porque te ayuda a aprender. ¿Qué podemos hacer para que la mañana sea más tranquila?»

4. No hay un “mal comportamiento”, solo comportamientos desconocidos
Hay comportamientos desconocidos o mal comprendidos. En vez de castigar, hay que acompañar al niño/a mientras explora y ajusta su comportamiento de acuerdo a lo que necesita.

Ejemplo práctico: Si tu hijo/a no está siguiendo “las reglas”, en lugar de castigar, explícale el porqué de la regla y lo que se espera de él.
«Te pido que no tires los juguetes, porque pueden romperse y hacer daño a alguien. ¿Te gustaría guardarlos juntos conmigo?»

5. No Imponer, sino guiar con el ejemplo
La importancia de ser un modelo a seguir. Los niños/as aprenden más con lo que ven que con lo que se les dice. Si tú como padre/madre te comportas de una manera respetuosa y empática, tu hijo/a probablemente lo replicará.

Ejemplo práctico: Si te molesta algo, en vez de gritar, intenta respirar profundamente y modelar cómo resolver las frustraciones de manera pacífica. Los niños/as aprenden que pueden comunicar sus emociones sin miedo al castigo. «Me siento frustrado/a porque no me están escuchando, pero voy a calmarme para poder hablar con ellos/as sin gritar.»

6. Acepta que todos tenemos emociones
Es común que los padres/madres piensen que si un niño/a está llorando o gritando, está siendo “malo”, pero todas las emociones son válidas y los niños/as tienen derecho a expresar lo que sienten, aunque no siempre lo hagan de la manera que nos gustaría.

Ejemplo práctico: Si tu hijo/a está llorando porque no puede conseguir algo que quiere, en vez de ignorarlo o regañarlo, valida sus sentimientos. «Entiendo que estés triste porque no puedes tener ese juguete ahora. Es normal sentirse así cuando queremos algo que no podemos tener. Estoy aquí contigo.»

7. Construye un vínculo emocional fuerte y seguro
La relación con tu hijo/a debe ser siempre el centro de la crianza. La conexión emocional y la confianza mutua son la base de una crianza respetuosa y coherente.

Ejemplo práctico: Dedica tiempo de calidad a tu hijo/a cada día, ya sea jugando, leyendo o simplemente conversando. Estos momentos de conexión aumentan la confianza y disminuyen los comportamientos desafiantes, porque el niño/a se siente seguro y entendido.
«Hoy quiero pasar un rato juntos, sin prisas. ¿Te gustaría leer un libro o jugar a algo?»

8. Dale Espacio para que exprese sus necesidades
En lugar de imponer expectativas rígidas, permite que tu hijo/a tenga espacio para expresar lo que necesita sin miedo a ser juzgado.

Ejemplo práctico: Si tu hijo/a tiene miedo de ir a la escuela, valida su miedo y escucha lo que tiene que decir, antes de ofrecer soluciones.
«Te entiendo, es normal tener miedo. ¿Qué te gustaría que hiciéramos para que te sientas más tranquilo?»

Guía rápida para conectar emocionalmente con nuestros/as hijos/as

1. Escucha a tu hijo/a con atención plena
Es muy importante escuchar a los niños/as, no solo lo que dicen, sino también sus emociones y comportamientos. Los niños/as no siempre pueden expresar lo que sienten de manera verbal, por lo que escuchar activamente es esencial.

Ejemplo práctico: Si tu hijo/a está gritando o haciendo una rabieta, en lugar de corregirlo inmediatamente, intenta hacer contacto visual, ponerte a su altura y decir algo como:
«Sé que te sientes muy molesto/a, cuéntame qué ha pasado.»

2. El comportamiento de los niños/as no es algo personal contra los padres/madres: es una señal de necesidad.
Los niños/as no se comportan mal para molestar a los padres/madres. El comportamiento “problemático” suele ser una señal de que algo está ocurriendo dentro de ellos/as. Puede ser una necesidad emocional no satisfecha o simplemente una forma de expresar frustración.

Ejemplo práctico: Si tu hijo/a se niega a ir a la cama, en lugar de regañarlo por «desobedecer», intenta comprender por qué podría estar temeroso/a o necesitar más cariño antes de dormir.
Consejo: «Vamos a abrazarnos un ratito más antes de dormir, sé que estás cansado pero necesitas sentirte seguro.»

3. Evita las discusiones, fomenta el diálogo
Las discusiones entre padre/madres s e hijos/as son, muchas veces, el resultado de no estar escuchando lo suficiente o de no estar en la misma sintonía. A veces los niños/a no se “portan mal” por voluntad propia, sino porque necesitan entender las expectativas y sentir que sus emociones son respetadas.

Ejemplo práctico: En lugar de discutir por qué tu hijo/a no quiere hacer algo, opta por una conversación calmada en la que expliques de manera sencilla el motivo y busques su cooperación sin imponerlo.
«Sé que no te gusta ir al cole, pero es importante porque te ayuda a aprender. ¿Qué podemos hacer para que la mañana sea más tranquila?»

4. No hay un “mal comportamiento”, solo comportamientos desconocidos
Hay comportamientos desconocidos o mal comprendidos. En vez de castigar, hay que acompañar al niño/a mientras explora y ajusta su comportamiento de acuerdo a lo que necesita.

Ejemplo práctico: Si tu hijo/a no está siguiendo “las reglas”, en lugar de castigar, explícale el porqué de la regla y lo que se espera de él.
«Te pido que no tires los juguetes, porque pueden romperse y hacer daño a alguien. ¿Te gustaría guardarlos juntos conmigo?»

5. No Imponer, sino guiar con el ejemplo
La importancia de ser un modelo a seguir. Los niños/as aprenden más con lo que ven que con lo que se les dice. Si tú como padre/madre te comportas de una manera respetuosa y empática, tu hijo/a probablemente lo replicará.

Ejemplo práctico: Si te molesta algo, en vez de gritar, intenta respirar profundamente y modelar cómo resolver las frustraciones de manera pacífica. Los niños/as aprenden que pueden comunicar sus emociones sin miedo al castigo. «Me siento frustrado/a porque no me están escuchando, pero voy a calmarme para poder hablar con ellos/as sin gritar.»

6. Acepta que todos tenemos emociones
Es común que los padres/madres piensen que si un niño/a está llorando o gritando, está siendo “malo”, pero todas las emociones son válidas y los niños/as tienen derecho a expresar lo que sienten, aunque no siempre lo hagan de la manera que nos gustaría.

Ejemplo práctico: Si tu hijo/a está llorando porque no puede conseguir algo que quiere, en vez de ignorarlo o regañarlo, valida sus sentimientos. «Entiendo que estés triste porque no puedes tener ese juguete ahora. Es normal sentirse así cuando queremos algo que no podemos tener. Estoy aquí contigo.»

7. Construye un vínculo emocional fuerte y seguro
La relación con tu hijo/a debe ser siempre el centro de la crianza. La conexión emocional y la confianza mutua son la base de una crianza respetuosa y coherente.

Ejemplo práctico: Dedica tiempo de calidad a tu hijo/a cada día, ya sea jugando, leyendo o simplemente conversando. Estos momentos de conexión aumentan la confianza y disminuyen los comportamientos desafiantes, porque el niño/a se siente seguro y entendido.
«Hoy quiero pasar un rato juntos, sin prisas. ¿Te gustaría leer un libro o jugar a algo?»

8. Dale Espacio para que exprese sus necesidades
En lugar de imponer expectativas rígidas, permite que tu hijo/a tenga espacio para expresar lo que necesita sin miedo a ser juzgado.

Ejemplo práctico: Si tu hijo/a tiene miedo de ir a la escuela, valida su miedo y escucha lo que tiene que decir, antes de ofrecer soluciones.
«Te entiendo, es normal tener miedo. ¿Qué te gustaría que hiciéramos para que te sientas más tranquilo?»